El cerumen es una sustancia natural y protectora que produce el oído: atrapa polvo, repele el agua y tiene propiedades antibacterianas. El problema aparece cuando se acumula en exceso y forma un tapón que obstruye el conducto auditivo. Es uno de los motivos de consulta más frecuentes y, afortunadamente, de solución rápida.
Síntomas de un tapón de cerumen
- Sensación de oído tapado o presión.
- Disminución repentina de la audición en uno o ambos oídos.
- Picazón dentro del oído.
- Zumbidos o ruidos internos (tinnitus).
- A veces, mareo leve o una sensación de "eco" de la propia voz.
Por qué NO debes usar cotonitos
El error más común es intentar limpiar el oído con cotonitos (hisopos). En lugar de retirar el cerumen, lo empujan hacia el fondo del conducto, lo compactan contra el tímpano y agravan el tapón. Además, pueden causar heridas en la piel del conducto o, en casos serios, dañar el tímpano. La recomendación profesional es clara: nada más pequeño que tu codo dentro del oído.
¿En qué consiste un lavado de oídos profesional?
En FOCI, el lavado de oídos comienza con una otoscopía: una inspección visual del conducto para confirmar el tapón y descartar contraindicaciones (como una perforación del tímpano). Luego se retira el cerumen de forma segura, mediante irrigación con agua templada a presión controlada o con micro-curetas, según el caso. El procedimiento dura unos 20 minutos, es indoloro y el alivio suele ser inmediato.
Cuándo consultar
Conviene agendar un lavado de oídos cuando sientes el oído tapado, notas baja audición, picazón persistente o zumbidos relacionados con cerumen. También es recomendable si usas audífonos o tapones con frecuencia, ya que tienden a acumular cerumen. Si tienes antecedentes de perforación timpánica o cirugía de oído, avísalo al reservar para elegir la técnica más adecuada.
¿Cada cuánto es necesario?
Depende de cada persona. Algunas producen cerumen en exceso y necesitan un lavado una o dos veces al año; otras casi nunca lo requieren. No es un procedimiento que deba hacerse "por rutina": lo ideal es realizarlo cuando aparecen los síntomas o cuando el profesional lo indica tras la evaluación.

